miércoles, 5 de enero de 2011

El loco



El loco de enfrente de casa, saca una silla afuera todas las tardes y se sienta a tomar mate. Nunca lo miro a la cara. Lo evito. Los vecinos aseguran que está loco. Ese hombrecito, que siempre se viste de azul, junta botellas, cartones, cajones. Junta, colecciona, ¿vende? Nunca lo supe. Se asoman las pilas de objetos por encima de la medianera y parecen miles, millones de cosas coleccionadas.
El señor de enfrente barre las hojas y la basura de las cuadras linderas. Nadie le paga, pero él limpia. Aquel hombre, dicen, está loco. Lo he visto a la mañana muy temprano. Su cuerpo barriente -mi mirada al piso porque no lo miro a la cara, le adivino el cuerpo azul de reojo- apila la mugre en las esquinas, como a todos sus objetos asomados por la medianera. Sus objetos guardados espían la calle que él deja siempre pulcra.
El loco llega a su casa en bicicleta. Vuelve cargado de cosas para encimar en sus torres de vidrio y madera. Ha construido un cuadriculado de alambre entre dos árboles frente a su puerta y le ha dicho a la enredadera cómo debía trazarse. Luego la dejó despeinarse sobre el cuadriculado a su antojo, asomada hacia la calle como todas las cosas de la casa.
El loco no hace nada. O parece no hacer nada. No sé de qué vive. ¿Del cartón? ¿de las botellas? ¿de la bici? Nadie sabe cómo vive, pero nunca pidió nada. Y nunca le dimos nada. Salvo aquella vez, cuando todas sus cosas se incendiaron. Ese día tampoco pidió nada, pero los vecinos cuerdos, que nunca lo habían mirado, recolectaron varios billetes y, a cambio de la ayuda, le pidieron que dejara de juntar cosas. Esa casa de basura amontonada era decididamente un peligro para el barrio. Pero él, haciendo oídos sordos (y locos), continuó su colección. "¿Y qué podías esperar de un loco?", dijo un vecino días después.

Hoy, el loco sacó una silla a la vereda, como todas las tardes. Su mujer le cebaba mates. Yo los vi desde mi casa, en diagonal a la suya, mientras tomaba mates en mi umbral.
Yo, como el loco, salgo a la calle a hacer público mi mate. A mirar a la gente, a pintar paredes, a hacer sonrisas.
Los vecinos, preocupados, deben imaginar que ha germinado otra loca.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Todo está guardado en la memoria,
sueño de la vida y de la historia.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Buscadora de belleza

Y es que a veces me llamo a mí misma Buscadora de belleza.

Será que la vida se me va haciendo aburrida,
de tanto vivirla.
Porque en cada día, lo sé todo.
Sé que va a ser lunes y los clientes y el teléfono
y que el miércoles, terapia.
Sé que el sábado será la noche y los amigos.
Sé que el domingo me verá sola.
Y no es la soledad.
A veces ansío ser dejada sola con la vida
que alguna vez fue mi amante.
Pero serán los años,
o será que la vida se me va haciendo cansina,
de tanto vivirla.

Porque cuando el aire me pesa,
sé que saldré a la calle y la luna estará gorda y burlona.
La luna siempre va a traicionarme.
Y sé también que si quiero dar con mi nombre,
deberé seguir la tela del viento y dejarlo empujarme.

Sé la vida.
La sé aunque quisiera no saberla
y que un día se cuele traviesa la novedad.
Pero sé la vida.
Como sé que ella va a olvidarme.
Y sé que voy a olvidarla.
Porque he transitado, he dolido y he dejado.
Lo sé porque también me han olvidado.
Sé que va a olvidarme y que ella va a ser para mí
algo así como una hendidura.

Sé la vida, porque tanto la he vivido.
Todo el dolor es pariente del próximo dolor.
La gran alegría no me asombra,
ni me espanta cuando se va.
Sé recibir la gran tristeza.
Conozco todos los dientes de la angustia.
Y sé que también le veré la espalda.

Te sé, vida. Te sé toda.
Sé tus edades, tus ruinas.
Sé tus serranías, tus declives.
Anticipo cada pico nevado.
Te sé tanto, que te busco grietas.
Por eso toco la muerte y toco los viajes.
Por eso anhelo todos los nacimientos.

Por eso persigo el barranco de la belleza.
Lo busco sin cartografías.
Y sólo lo encuentro cuando lo encuentro.
Me lanzo a la belleza, entera.
La belleza de los héroes,
del momento tibio,
de las lágrimas.
La belleza de cosquillas, de labios.
Me sumerjo en su rebosante plenitud.
Porque sé la vida toda.
Porque me agobia la vida sabida,
me muero y me nazco en la belleza.

Y cuando he perdido todos los signos del lenguaje,
cuando he cosido los días en una amarra de eventos
idénticos, cíclicos, absurdos,
busco la belleza para arrojarme,
para ser.

Para ser,
me llamo a mí misma Buscadora de belleza.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Ser Fina



Cuando a Josefina le preguntaban qué quería ser cuando fuera grande, ella respondía muy orgullosa:

- Hombre.

Y no porque pensara honestamente en dejarse la barba y recurrir a una serie de operaciones, sino simplemente porque creía que los varones tenían la vida mucho más fácil, sin tener que parir y toda esa cantidad de dolor, sufrimiento y cursilerías que atraviesan las mujeres a lo largo de su existencia. En sus días de nueveañera, la ventaja de ser hombre parecía ser una de las mayores certezas a las que había llegado en materia de su futuro. Por eso, cada vez que le preguntaban, Jose contestaba lo mismo. Sistemáticamente, los adultos repetían el suceso una y otra vez para tener algo en qué entretenerse.

- Jose, ¿qué querés ser cuando crezcas?
- Hombre.

Luego, la esperada risotada. Y aunque todos consideraban deliciosamente pintorescas las desenfadadas palabras de Jose, a mamá Inés había empezado a parecerle ligeramente... No supo bien ligeramente qué, pero por las dudas prefirió dejar de llamarla Jose, ese apodo tan ambiguo. Así, en los días en que Jose perdía sus dientes de leche, fue ultrajada también de la primer mitad de su nombre. Para mamá, en adelante se convertiría en "Fina".
Fue un cambio paulatino. Mamá Inés lo hacía casi como un juego.

- Fina, Fina... ¡qué finura! ¿no te parece divertido?

Pero Josefina no terminaba de encontrarle la gracia.
Mamá tuvo que poner mucho empeño, pero el nuevo seudónimo prendió como varicela entre los chicos del grado de Fina. Y Fina se lo cargó en la mochila hasta después del secundario.

A los dieciocho, Fina tenía un título de bachiller y muy pocas ganas de ponerse a buscar trabajo. Mucho menos de meterse a estudiar, después de todos esos años de confinamiento educativo y de todas esas idiotas a las que de lunes a viernes llamaba compañeras. Una solita había rescatado de ese caldo de mediocres del secundario, su querida Vero, a la que con mucho cariño llamaba "mi enfermita mental". Vero era una delincuente menor, un espíritu blanco vestido de negro y de relativo buen beber. Del rechazo al viaje a Bariloche en el secundario hasta las andanzas en la clandestinidad de los boliches gay de la ciudad, Vero había compartido con Fina destrucciones, resacas y nuevas sexualidades. Para Fina no era casual haberse hecho amiga de su enfermita mental. Decían y callaban las mismas cosas.

Pero Vero no supo hasta sus diecinueve que a Fina alguna vez, tan comunmente como ahora le decían Fina, la habían llamado Jose. Sonaba obvio. Josefina, Jose. Y fue de pura casualidad que lo supo, cuando se topó con un viejo cuaderno de la primaria de Fina, en el que algunos compañeritos le habían dejado unas dedicatorias por el fin de año.

- Jose... No me suena. Yo te conozco como Fina- reconoció Vero.
- Sí, me lo puso mi mamá, creo.

Pero Fina no logró acordarse bien en ese momento. Tampoco se acordó de que un tiempo después de cambiarle el apodo, mamá se apareció con ropa nueva, para la nueva Fina. Ni lo contenta que se puso Inés el día que fueron a comprar el primer corpiño o las flores de papá cuando Inés le contó que Fina ya era "señorita". No se acordó en ese momento que mamá corregía a todo el mundo y les avisaba que "ahora le decimos Fina", para que supieran que Josefina había dejado atrás mucho más que los dientes de leche. No lo recordó en ese momento, pero sí de a poco. De a un recuerdo por vez, durante varias semanas, en el término de algunos meses. Se acordó de todo.

La noche que Fina y Vero vieron a Rocío en un boliche al que asistían ávidas de sangre femenina, Fina le clavó los ojos y con delicadeza gatuna se puso a bailar tan cerca que no tardaron en ser necesarias las presentaciones. Fina le ganó de mano al tiempo y a toda velocidad se presentó:
- Josefina.
- ¿Jose?- le preguntó Rocío, con la intención de arriesgar su sobrenombre.
- Fina- aclaró Vero.
- Jose- corrigió Jose y en la piel recuperada de su antigua existencia se sintió tan feliz y tan cómoda que a Rocío le pareció encantadora.

Jose y Rocío se pusieron de novias un 20 de julio, pero Rocío tardó varios meses en conocer a la familia de Jose. Cuando Jose se animó a llevarla a su casa, Inés, con una costumbre lejanamente adquirida, le aclaró a Rocío:

- Nosotros le decimos Fina.

Rocío, que sabía muy bien lo que todo eso significaba y no tenía ninguna necesidad de respetar los atropellos, respondió:

- Pero yo le digo Jose.


Y mamá Inés, que durante tantos años había intentado tener una hija Fina, tuvo que beberse entera a Jose, a Rocío y a todos los fuegos que había tratado de apagar.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

De papel



Irina dibujó una mujer en un papel.
Doncella rosada, pintó sus nombres y collares.
Le habló de vidas, le contó un beso.
Con pinceles de cabello suave,
tejió su niña de polen, de cachetes inquietos.
La luna en los ojos, la boca mojada.
De trazo grueso para las manos, de abrazos largos.
Melena color viento, de noches enredadas y un cuello de cuna.
Irina soñó cinturas violetas, aromas mansos, carcajadas.
Y manchó las hojas delgadas con lápiz enamorado.
Sembró una mujer de pincelada fresca y la quiso tanto.
Pero ella, liviana,
voló con el día, en la brisa primera.

Irina era pomos, carbonillas.
Y retrató una mujer amante,
que habitaba plana en el lienzo,
que no fue mujer, ni fue amante.
Que fue ausencia blanca.
Un dibujo,
un papel.

martes, 14 de diciembre de 2010

Como mi mamá



Susana es una reventada. Pero eso no lo piensa Lourdes, claro. Lo dicen las vecinas de tanto verla pasar con su cabellera rojiza y esas remeritas strapless, ¡a esa edad!
Lourdes sabe bien que Susana no es una mamá convencional como las de sus amigas, o como la de Caro, tan de buen barrio y de Licenciatura, pero es su mamá y es una sola o media o un cuartito, que al fin y al cabo es más que nada.
Susana, una vez divorciada, dos veces separada, sale de jueves a domingo, aunque Caro nunca preguntó adónde: sabía de su suegra lo justo y necesario. Lourdes quizás lo sabía, aunque tampoco preguntaba. Le bastaba con saber que su mamá siempre volvió -menos mal- a cuidar de sus dos hijos, especialmente de Fede, el menor y más hermoso, porque Lourdes ha superado la edad legal y ya puede cuidarse sola o ir presa, lo que suceda primero. Y cuidar, para mamá Susana, es una manera de decir que está ahí, para que nadie se haga el piola y que Fede no le invada la pieza a Lourdes, ni que Lourdes le pegue a Fede y que alguien por favor haga la cena. Y ese "alguien" siempre fue Lourdes... hasta que llegó Caro.

Caro apareció en escena un día, gracias a esas escaleras mecánicas que bajan del cielo a los estúpidos angelitos filántropos. Tres meses de histeriqueo feroz, en astuta maniobra de la polifacética Lourdes -Lu, para los amigos- desembocaron en noviazgo y repentina semi convivencia en la casa de Lu, porque la familia de Caro sabía todo pero prefiería ver lo menos posible. Susana, en cambio, nunca se opuso. "Si hay algo que admitirle a Susana, es que tiene una mente muy abierta", afirmaba Caro, aunque lo que no decía era que con esa vida que, suponía, llevaba su suegra, no debería tener mucho para objetar.

Susana es una reventada, sí. Pero cuando hace su famoso guiso de lentejas no hay quién se resista. Sin embargo, son pocas las veces en el año que Susana se levanta de la cama para cocinar. Por eso Caro tomó la precaución de pedirle la receta para preparárselo a su queridísima, el día de su cumpleaños. Esa vez no le quedó tan rico, pero con el tiempo lo fue perfeccionando. Tampoco le salía bien ser todas esas cosas que Lourdes necesitaba, pero eso también lo aprendió a adecuar.

"Lu es una mina con muchos problemas", confesaba tristemente Caro a sus amigas los primeros meses de pareja. Lourdes tenía tanta carne cruda que cocinarla entre sus piernas era para Caro un plan delicioso. Y la necesitaba tan encarecidamente, que Caro nunca tuvo que ser Caro. Bastaba con que fuera confidente, apoyo moral, cocinera, asistente de delitos varios, hombro, Papá Noel, maestra, bolsa de arena, conductora designada, receptora de sexo, madre. Así Caro se salvaba de buscar a Caro, que no estaba nunca en ningún lugar, aunque parecía que estaba ahí mismo siendo confidente, apoyo moral, cocinera y todas esas cosas.

Naufragaron el amor dos años enteros y algunos meses más, en la calma que otorga la mutua necesidad. Esa calma que son cráteres silenciados. Una tranquilidad que, por suerte, no es eterna.
Caro, perdida en sus múltiples utilidades, quiso un día parir a Caro. Para eso, hizo falta dejar de ser todo lo demás. Tanto invierno dedicado a la correcta enfermería de su mujer rota, la habían dejado sin frazada. Por eso un día estalló la fiebre de quien quiere empezar a ser. La quietud nunca puede sobrevivir semejante catástrofe. El movimiento apremia y todo lo calmo, indefectiblemente, se cae del mapa.

El rompimiento no fue fácil. Meses de llanto, traiciones, insultos y reclamos que partían indistintamente de ambos frentes. Que yo sin vos no puedo vivir, que al final sos igual que mi ex, que mentís, que no me cuidaste nunca. Quedate, andate, dame, creeme, quereme, olvidate. Pero Caro tenía que parir a Caro.

"Y al final, el guiso de lentejas nunca le salió como a mi mamá", confesó Lourdes un tiempo después.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Comunicado de la Liga de Chongas de Casa, filial Soldati, en conjunto con la Agrupación Nacionalsocialista "Pastafrolas arias"


Compañeras, vecinas, argentinas:
       En vista de los más recientes incidentes, nosotras, las vecinas del lado correcto de Villa Soldati (léase, PROPIETARIAS) nos manifestamos en repudio de la violenta toma del divino Parque Indoamericano, en manos de esa gente de países fronterizos que así como hoy te toman un parque mañana te toman el país, viste cómo son que nos quieren robar todo. Esas usurpadoras, a quienes llamamos así gracias a la buena tarea de los canales de televisión que nos enseñan el lenguaje adecuado que sino yo a esas les diría negras y perdoname que lo diga así, yo no tengo nada contra los negros de piel, pero esas son negras de mente. Sí, de mente negra, de países negros. ¿O no sabías que las cholas cagan en la calle? Así como te lo digo. Y a nosotras no nos parece que vengan esas señoras, que mirá que yo las respeto muchísimo cuando voy a comprarles verduras al mercado, siempre las saludé (y ellas ni te miran, claro, no les interesa integrarse al país, vienen y se cierran entre ellas como los chinos), pero yo siempre las respeté y ellas vienen y cagan. Y para nosotras el parque es el pulmón verde del barrio. ¿O qué pretende el gobierno montonero de Cristina Kizner? ¿que yo tenga que ver desde la ventana de mi monoblock, el paisaje de esas casuchas de cuarta que tienen ellas? A ver, dígannos cómo pretenden cambiar su situación si no les gusta trabajar. Ellas vienen acá a ser narcotraficantes. Nosotras no teníamos narcos acá. Vinieron ellas, especialmente las paraguayas, y ahí nomás inventaron el narcotráfico.
Por eso exigimos seguridad. Si nosotras como Chongas de Casa, queremos salir a comprar unas birras porque vienen las pibas, no podemos tener miedo de salir a la calle. Nosotras vivimos con miedo. Y ellas vienen con sus hijos, porque encima de todo son heterosexuales, no es que nos gustaría estar con ninguna de ellas, con sus hijos que son no sé, unos cinco por madre y te afanan. ¿Te das cuenta? Ellas no quieren formar una familia. Están armando un ejército de ladrones. ¡Peor! Están tratando de conquistar nuestro país sembrando población boliviana en todo nuestro suelo. Y después van y toman territorios. Esta sí que es una inmigración descontrolada.
Mediante este comunicado, la Liga de Chongas de Casa del barrio de Soldati y las flacuchas de la agrupación Nacionalsocialista "Pastafrolas arias" dejamos asentado nuestro repudio y próxima convocatoria al cacerolazo, que tanto nos ha representado a todos los sectoresde la clase media, aunque algunas dicen que somos clase media-baja, pero enfatizamos el "media" para que no nos asocien con esas sucias de la vereda de enfrente. Sí, baja sí, chorras no.

Los dejamos con una frase que nos caracteriza en esta unión que formamos las buenas vecinas:
Nosotras pagamos nuestros impuestos. Argentina para las argentinas. Bolitas gou jome.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Las vidas posibles


Otra vez nos olvidamos las persianas levantadas y el implacable sol blanco me pincha los párpados. Es temprano, pero ya estoy despabilada. Ella no. Duerme como si nada. Es uno de los pocos domingos en los que me despierto antes que ella. Con sigilo, le doy un beso en la frente, la hago a un costado, me deshago de las sábanas y me levanto. Cierro un poquito la persiana, para que duerma un rato más.

Después de los aseos matutinos, cara, dientes, pelo y etcéteras voy hacia la cocina. En el living hace sus primeros maullidos del día el Señor Rodríguez y rasguña el almohadón rojo que ahora es una maraña de hilos. Rodríguez es el dueño de casi todos los espacios del hogar, salvo la pieza, territorio que conquisté a fuerza de innumerables retos. Pero Rodríguez no es mío. Lo trajo ella y le puso el nombre, mientras yo imaginaba que era para asegurarse la patria potestad si algún día tuviéramos que dividir todo por diferencias irreconciliables. Entonces me prometí no quererlo mucho; me dije: es de ella y se va a ir el día que ella se vaya. Me prometí también no quererla mucho a ella. Fallé en ambos intentos. A ella le digo que no lo soporto, que los pelos, que el lío que hace. Miento. Me miento. Y lo hago todo el tiempo, porque el gato me recuerda a ella y ella lo sabe pero me pregunta porqué y le digo que es por los bigotes y escapo de decirle que a veces hago una lista mental de todo lo que me gusta de ella y el gato está incluido, porque el gato la compone a ella y ella compone al gato y en algún lugar de todo eso también estoy yo, gracias a quien sea que nos haya puesto en esos dos ambientes a ella y a mí, o a los tres, Rodríguez, discúlpeme.

En la cocina, obviamente, el lío de ayer a la noche. Lavo, no lavo. No, no lavo. Invento una excusa: no quiero hacer ruido porque ella aún duerme. Pongo el agua para el mate. Digo que adquirí esa costumbre, pero otra vez miento. El mate es para ella, cuando se despierte, porque yo no puedo pasar nada por la garganta a esa hora de la mañana, salvo una fruta. Abro la heladera, agarro un durazno y lo como. Ahora el mate tiene aún menos sentido y queda más evidente que todo lo hago por ella, especialmente porque mientras pienso eso, ya estoy poniendo un mantelito en la mesa ratona del living, para que quede todo lindo. Entonces pienso que es mejor que todo quede casual, que parezca que el desayuno es para mí porque todavía hoy me da vergüenza que ella sepa lo mucho que me gusta. Todo ese agasajo, qué bochorno. Y ella lo sabe, por eso le miento y me río de sus manías, porque no sabe que van a parar a la misma lista que el gato, esa lista que armo porque sé que nadie más que yo puede ser testigo puntillosa de su existencia y porque tengo que clasificar todo eso en algún rincón de la mente, para que no se desorganice y me olvide que siempre debo mentirle para que no sea tan conciente de que hace rato estoy perdida, finiquitada por todas esas cosas que ella es, el gato, las manías, la forma en que canta algunas canciones.
Pienso que será mejor ir a comprar el diario para que cuando se despierte me vea relajada, en mis asuntos, y no, nada de esto era para vos, pero si querés hay tostadas y mate, pero no como a mí me gusta, como a vos te gusta, aunque el mate era para mí, sí, pero preparado como a vos te gusta. En medio de esas cavilaciones la escucho despertarse, yo en la cocina, ella haciendo los pasos hasta el baño, cierra la puerta y entonces me voy ya mismo a comprar el diario porque igual va a tardar, ahora es el momento de elegir parecer relajada o estúpidamente anfitriona de su persona, así que agarro las llaves, me pongo unas ojotas y bajo a la revistería.

Vuelvo con el diario y ella recién sale del baño y ve todo preparado. No tuve tiempo de dejarlo desprolijo para que no supiera que era todo por ella y me sonríe con algunos sueños todavía jugándole en el lagrimal y ya sabemos las dos muy bien que estoy perdida, finiquitada y que es todo por ella. Por eso le miento y me río de esa ropa que tiene puesta a la que llama piyama y se lo critico porque me da una bronca incontenible que ella sea hermosa en ese pantalón idiota que a cualquiera le quedaría mal y con esa remera así nomás, un verdadero desastre que encima de su cuerpo es belleza pura como el gato y toda esa lista de cosas. Le miento y me río y ella se defiende, como siempre. Se enoja por mis críticas, pero sabe que no puedo. Realmente no puedo no mentirle. Si ella supiera la verdad, que adoro a Rodríguez, que estos años han sido por ella y que muchas veces ruego que ella haya armado una lista con mi nombre y todas mis cosas y que ella también mienta y no me diga, porque sabe que adoro a Rodríguez y sabe que miento porque tengo tanto adentro que todo eso tendría que estar escrito en alguna lista con mi nombre y con muchas otras cosas hermosas que me componen y que la tienen como única testigo puntillosa y ojalá a ella le pase lo mismo que a mí, ojalá.
Y eso ruego, aún este domingo, después de tanto tiempo.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Mujer soltera busca


Todas las que hemos transitado incansablemente el circuito bolichero y hemos llegado por millonésima vez a la conclusión de que "no, evidentemente acá no voy a conocer a nadie que me guste", nos damos cuenta que los recursos para conocer personal femenino se reducen muchísimo. Si no vamos a conocer a nuestra tipa en estos palacetes del desenfreno y la música pop, ¿entonces dónde?
Aunque una debería tener muy en claro que en un lugar de esa índole, lo que probablemente encontrará es gente que disfrute del desenfreno y la música pop, con lo cual ¿para qué iniciar la búsqueda si a una todo eso no le gusta? Porque tenemos la ilusión de que alguna descolgada haya caído al bolichín por pura casualidad, como nosotras. Pero eso, aseguro, casi nunca pasa.
Entonces el plan B por excelencia es meterse en una de esas páginas de perfiles (que han tomado la posta después de la decadencia de los chats) y buscar una jermu por catálogo. Lo bueno de esta faena es que ya tenés la data necesaria para darle el visto bueno a las tipas que tengan los mismos intereses que vos y mandar a volar a todas las demás sin que se enteren.
Lo primero es armarse un Perfil de usuaria.

DATOS DE TU PERFIL

Nombre: Las más cancheritas, de años de yuyeo cibernético, ya tienen un sobrenombre preparado para estas circunstancias. Mejor agarrar a las que usan su nombre real, al menos a esas les queda todavía algo que no es sintético. Yo, por supuesto, siempre tuve sobrenombe.

Título de tu perfil: En este espacio generalmente tenés la posibilidad de poner alguna frase que te guste para tentar a los buitres, porque en general, en el listado de perfiles disponibles lo que se muestra son 3 cosas: tu nombre, tu foto y tu frase (y si eso llama la atención, entrarán a tu perfil a leer qué más sos). Así que hay que ponerse muy creativa con esta frase porque es uno de los primeros filtros por los que pasa tu identidad en esta vidriera virtual. Podés poner cosas como:
- "Hola chicas, las invito a conocerme" (frase que habla por sí misma: chonga, simple y a los bifes)
- "Soy una persona muy alegre" (¡fushhh! especialmente si va acompañada por la foto de un gatito o ella con un oso de peluche).
Mayormente sucede que la gente elige poner una frase de una canción o de un libro. En ese caso, la decisión es fácil: si te gusta la frase que citó ya tiene el primer "ok" (en mi caso lo importante sería que no cite frases de reggetón o de Arjona). Si no tenés idea de quién es la frase que se puso la tipa, lo más piola es googlearla y después hacerte la canchera como que sí, obvio que sabías que esa frase era de García Lorca.

Detalles personales: Absolutamente innecesarios. Lo que se te pide es que te describas. La descripción física no sirve: para eso está tu foto. Y si no pusiste foto, tu perfil va a tener muy pocas visitas. Volveré sobre el asunto de la foto más adelante. Y sobre la descripción de tu persona mental/espiritual, por favor, que alguien me diga si sabe describirse exacta y unidimensionalmente. Porque si diez palabras pueden resumir el vasto abanico de emociones que nos componen, entonces no sé ni para qué hago terapia. Algunas lo que hacen es poner "No sé cómo soy, decímelo vos!", lo cual es peor, porque una cosa es que te cueste elegir las palabras que te describan y otra muy diferente es no saber en absoluto cómo sos y estar invitando a las demás a que te lo digan. Triste.

Hobbies: Finalmente empiezan las preguntas más útiles. Lo malo es que la pregunta por los hobbies plantea un dilema existencial. Te hace cuestionar tu vida más de lo que creés. Porque acá es donde pensás en lo que te gusta hacer además de trabajar y fumarte un porro con tus amigos. Si estás haciendo algunos talleres o cursos, zafaste. Acá es donde lo ponés y quedás divina. Pero si leés cada vez que te acordás, escribís pero sos una colgada, te cabe el cine pero no sabés mucho, al teatro vas sólo si te invitan, taller de pintura hiciste cuando tenías 10 años y música conocés de oído pero de tocar instrumentos nada, entonces estás perdida. Podés mentir, claro. Y decir que leés, escribís, vas al cine, al teatro y alguna vez estudiaste pintura. Eso es lo que hacemos. Mentimos para parecer más interesantes de lo que somos. Y ahí viene el drama existencial de cuestionarnos para qué vivimos si no nos gusta nada y qué es la vida y todo eso. Y como no podemos resolverlo en ese instante, dejamos escritas esas mentiras. Ya habrá tiempo de modificar el perfil cuando tengamos algún interés copado (y nos dejamos esa nota mental: empezar a buscar algún curso de algo).

Gustos personales: Ahora sí, la pregunta que vale. Lo básico: música que escuchás, libros, películas, viajes, comidas, qué te gusta hacer en tu tiempo libre. De tanto ver este tipo de datos, he aprendido a clasificar a las mujeres en diferentes grupos de tortas. Hice una tipología de las amantes del cine, de las que leen ciertos libros, de las que saben de tal tipo de música y de las que no tienen nada que ver con mis gustos (que ni clasifico). Tanto he podido encasillar sus ficheros, que no me gusta ninguna. Les cazo el molde y me aburro. Aunque seguramente yo también tengo un fichero particular y encaje en algún cajoncito clasificatorio de las mañas de cualquier otra obsesiva.

Qué buscás: A veces me sorprendo cuando las tipas afirman que buscan solamente "Amistad". No puedo creer que alguien ingrese en estos antros de la identidad humana sólo para hacerse amigas. Amigas me hago en cualquier circunstancia, los amigos se hacen sin esfuerzo y casi por casualidad, pero si me tomo el trabajo de confeccionar una tipología de mi persona, el único objetivo es conseguir minita. Las que buscan amistad suelen ser las heterosexuales curiosas que, obviamente, tampoco están buscando amistad. Aunque una se siente medio rara admitiendo que busca "Pareja" o "Sexo". Entonces le ponés también "Amistad", por si algo no sale bien con una tipa a quien eventualmente conozcas en persona y así podés ampararte en el hecho de que en tu perfil avisaste que también buscabas amistad.

Foto: Hete aquí el quid de la cuestión. Todas tenemos un gusto particular, alguien que nos parece bella a nosotras, vaya uno a saber porqué, aunque no sea necesariamente tan perfecta como la cofradía de los niños de Cris Morena. Pero pensemos que estás leyendo esto que escribo en la privacidad de tu momento personal. Estamos solas. Vos lectora y yo escritora. Vamos a decirnos un secreto. Y como estamos solas, podés admitirlo. No hay nada más importante que la foto. Porque sí, la tipa puede amar la poesía, curar niños, combatir el hambre y tocar la guitarra como Santana, pero si la jeta no te gusta, no hay mucho para hacer. Leés su perfil y pensás: loco, ojalá me gustara, porque parece una mina super interesante. Mirás varias veces la foto a ver si podés encontrarle un rasgo que te parezca agradable, algo, alguito que la pilotee. Pensás que capaz, si te juntás a tomar algo y la ves vis-à-vis, quizás la zafe con el nivel de conversación o tenga algo realmente copado que pueda redondear el negocio para arriba. ¡Suerte con eso!
Por eso cuando veo que hay tipas que han puesto fotos de perfil que sólo pueden calificarse como inadmisibles, les pregunto retóricamente: Flaca, ¿en qué estabas pensando? Las feúchas pero sagaces, suelen tener la delicadeza de photoshopearse un poco, elegir la mejorcita de sus fotos, ponerla en blanco y negro, o quizás sólo poner imágenes de partes de su cuerpo y cara. Al menos el misterio de la mujer fraccionada, que genera más esperanzas que la cruel realidad de la mina que se puso la peor foto que sacó con su celular bajo un tubo de luz mortecina.

Pero aunque la foto sea mucho, no es todo. Y aunque sus gustos, sus hobbies y su color de zapatillas puedan hablar de ella, dicen muy poco. Si algo te gusta de ella, no es ese inventario de cosas. Es eso que te pasa cuando la ves. Me he topado con gente con la que concidíamos en músicas e intereses. Pero el humor, la mirada, la forma como pensaba la vida o su manera de caminar... simplemente no iban conmigo. Con foto, charlas y listado de hobbies aprobado.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Partido Teta Socialista - Plataforma 2011



Carta abierta a las compañeras conchoamantes:

          A partir de la ola creciente de interés socio-político presentado por la juventud, las tortas desorganizadas del país hemos decidido formar una nueva corriente político combativa.
          Así, en esta fecha solemne, nos presentamos ante ustedes. Somos militantes del Partido Teta Socialista o PTS (y no toleraremos chistes fáciles en referencia a su sonido onomatopéyico que muy poco tienen que ver con los objetivos de nuestra noble organización).
Además, a través de la presente, damos a conocer las propuestas programáticas de nuestra Plataforma 2011:

1) Nacionalización de los recursos orgánicos
Las tetas del país deben ser patrimonio de las ciudadanas lésbicas que habitan el territorio nacional. Todas las tetas serán socializadas. Las tetas pasarán a ser un servicio público y estarán al acceso de todas las tortas por igual. En una segunda etapa de desarrollo, se nacionalizarán también todos los orificios pélvicos que el país pueda requerir para su uso, abuso y toqueteo.

2) Recuperación de las tetas despatriadas
La teta bisexualizada, que ha abandonado la Patria lésbica en busca de horizontes pijudos, será restituída al Estado a fuerza de extensas jornadas de sexo y prácticas sadomasoquistas varias. Este proyecto de recuperación conllevará también el fomento del empleo y la educación pues, a estos efectos, serán requeridas manos y bocas expertas.

3) Asistencia social para las desgraciadas
El sistema capitalista en el que vivimos es generador de desigualdades de todo tipo. El PTS propone la fundación de asambleas barriales de asistencia social a las tortas que estén en período de desgracia. Mediante estos reducidos espacios político-sociales, serán revisados los casos en que las conchitas tristes puedan requerir compañía amorosa. Dichas compañeras, a quienes llamaremos "Culos rotativos", serán voluntarias provenientes del pueblo y estarán firmemente abocadas a su misión de tranformación social. Una Patria de camas llenas es una Patria feliz.

4) Integración al bloque continental y fomento de la identidad latinoamericana
No por andar repatriando y nacionalizando, vamos a dejar de lado las tetas latinoamericanas. Las hermanas del continente siempre serán bienvenidas en nuestro pueblo. Se establecerá el estudio curricular del lesbianismo latinoamericano en todas las escuelas secundarias del país. Además, se proveerá a los laboratorios de computación de herramientas que hagan más fácil el acceso a chats, facebooks, páginas de perfiles lésbicos, portales y foros. Se fomentará el turismo torteril y los intercambios estudiantiles. Por último, se instaurará el Día de la Identidad Lésbica Latinoamericana, como feriado nacional, para que todas las tortas puedan ir a bailar la noche de la víspera y se levanten resacosas junto a quién sabe qué personaje, siempre y cuando sea latinoamericana.

5) Lineamientos de la política social y económica
El PTS es un partido que nunca olvidará sus raíces obreras. Por eso, planteamos un proyecto de reindustrialización de la actividad torteril. Para fomentar la industria nacional, nuestro organismo propone:
- Otorgar créditos a nuevos emprendimientos entre minas. No hace falta que las minas sean tortas desde un principio, pero sí que se tengan ganas y que, eventualmente, se besen.
- Entregar préstamos a PyMEs que ya estén en funcionamiento, siempre y cuando dichas empresas estén relacionadas con tetas y/o culos.
- Realizar programas de capacitación con salida laboral obrera. Las tortas tendrán acceso a tecnicaturas relacionadas con el trabajo en máquinas de todo tipo. Sí, eso nos calienta.
- Organizar sindicatos obrero-safhistas en los que las trabajadoras podrán sentirse representadas y obtendrán beneficios sociales en las áreas de salud y esparcimiento. Todas las médicas de sus obras sociales serán cuidadosamente seleccionadas por profesionales de la burocracia gremial y sus clubes tendrán saunas y escabio y habrá joda de jueves a domingo.

Así nos damos a conocer, queridas compañeras, con el deseo de conquistar el espacio cívico y la soberanía nacional lésbica. ¡Ya estamos afiliando!

 Por un país de tetas socialistas, combativas, libres.
Para todas, todo.
Para todas, las tetas.
Para las tetas, más tetas.
¡Hasta la teta siempre!

Dra. Luisa Tortódroma de los Rosarios Lufranos
Líder Carismática, Gurú Espiritual y 
Presidenta del Partido Teta Socialista