lunes, 27 de junio de 2011

V - Píntalo de negro

- No puedo explicarlo bien. Es un sueño que tuve. Era un pozo. Yo estaba en un pozo o una especie de cueva subterránea. Y sabía que arriba mío estaba la salida. Quiero decir, sentía que había una luz arriba, pero no la podía ver. Era como si la viera con el rabillo del ojo, percibía que estaba ahí, pero cuando miraba hacia ese punto, la luz no existía o desaparecía. O sea que no había ninguna salida. Eso estoy tratando de pintar.
- Lo empezaste a trabajar bien, pero tenés que darle alguna textura. Tenés que encontrar esa luz en algún lugar. Porque sino no es más que un cuadro negro- me responde Isabel, mi profesora de pintura. Los otros tres alumnos miran mi cuadro a medio hacer. Me da una vergüenza enorme exponerme a su juicio. Los tres son mejores que yo y hace mucho más tiempo que vienen pintando. Me da todavía más vergüenza que La Rusa lo esté mirando. Ella nunca hubiera hecho un cuadro así, tan de principiante. Es verdad. No tiene texturas, no tiene un buen trabajo de luces y sombras.
- Pero está bueno. Tiene una intensidad increíble- dice La Rusa y todos asienten. Ojalá no sintiera que están siendo condescendientes.
- Sí, tenés que seguirlo. Lo vamos a ir trabajando. No te preocupes. Tenés talento. Lo demás es pura técnica, pero tenés adentro esa intensidad que dice Leonora y aunque no lo creas, porque te veo la cara de que no lo creés, toda esa humanidad la estás expresando. Hay una evolución con respecto a tus cuadros anteriores- dice Isabel mientras La Rusa asiente. Isabel y los demás alumnos de la clase son los únicos que conozco que la llaman Leonora.
Me quedo mirando mi cuadro mientras Isabel se acerca a la pintura de otro de los alumnos. La Rusa se queda al lado mío mientras se abotona la camisa que usa para pintar.
- Es más oscuro que los anteriores, señora Leonora- le digo riendo.
- Es más sincero- contesta La Rusa.
- Bastante obvio lo mío, igual ¿no? Mi pozo negro.
- Pero es lo que te saca.
- ¿Qué cosa?
- La pintura. El arte. Es lo que te saca la verdadera negrura.
- Tengo que pensar cómo hacer eso de la luz. ¿Se te ocurre algo?
- Es tu cuadro- responde La Rusa y me deja sola con el lienzo. Confía más en mí que yo misma.
Abro la caja de los óleos. No sé qué quiero hacer. Tomo un pincel. Lo pongo entre mi dedo índice y el medio como un cigarrillo y me quedo mirando lo que tengo pintado. Estuve tratando de ser fiel a mi sueño, pero cada vez que trato de recordarlo no puedo hacerme una imagen clara. Sigo buscando de qué manera se había manifestado esa luz, pero se me hace imposible visualizarla.
Ya no me quedan uñas para morder. El último pedacito que me arranqué me hizo sangrar un poco un dedo.
Isabel me alcanza un mate. Lo tomo con tanto apuro que me quemo un poco el labio. Lo dejo en la mesa y vuelvo a mi cuadro. Tengo que resolver el tema de la luz. Para inspirarme agarro algunos libros de pintura que tiene Isabel en la biblioteca. Hojeo uno hasta que encuentro una imagen que me parece que podría estar bien. No sé si voy a poder lograr el trabajo de perspectiva, pero podría intentar. Isabel me puede ayudar con la técnica. Trazo un par de líneas y dibujo un punto en el extremo derecho superior, donde podría ir la luz. Tomo el óleo blanco y el amarillo. Mezclo los colores en la paleta. Le pongo además una pizca de rojo para tratar de hacer un color más opaco, tirando a ocre. Una luz entre blanca y ocre, en ese punto que dibujé. Comienzo a darle algunas pinceladas y a trabajar el claroscuro con el negro que sigue húmedo. Vuelvo a mirar la imagen del libro. La llamo a Isabel y le muestro la imagen. Le digo que es más o menos lo que me parece que puede ir bien en mi cuadro. Ella cierra el libro y me acerca al cuadro.
- No, Lu, no entendés- me dice-. Vos esa luz no la ves. No te pedí que pintes la luz. Te pedí que la encuentres. Que la encuentres para no pintarla. Porque lo que estás diciendo es que en este momento, en el momento del cuadro, esa luz no existe. Está sólo como concepto, porque creés que debe haber una salida. Pero la posibilidad de salir no la ves. No pintes la luz. No pintes lo que creés que el otro quiere ver. Pintá la negrura. Dale al lienzo eso que sentís verdaderamente. Sé sincera. Tapate de negro si es lo que te pasa. Pero ojo, porque la oscuridad tiene matices. Ese es tu cuadro.
- Está bien- respondo.
- ¿Entendiste?
- Sí.
Pero no entiendo nada. No tengo la menor idea de lo que significaba que encuentre la luz para no pintarla. Isabel usa ese lenguaje de artista que me termina confundiendo más. Me siento todavía más angustiada. No sólo no puedo resolver todo lo que está pasando con Victoria, ahora tampoco puedo resolver mi cuadro. No puedo hacer nada de nada y estoy realmente harta de verme así, en este lugar. Impotente. Ahogada... Tapada de enduido. Mucho enduido. Salpicado y quizás con unas formas fuertes. Con unas gasas y algún pegamento. Una especie de red, papeles pegados, desgarrados, papel maché. Algo como un collage. Que dé esa sensación, como de humedad. De encierro. De anclaje. Un color óxido, pero encima de un gris. Un bordó o un rojo apagado, como sangre. Una imagen así, asfixiante.
- Es la hora, Lu. Perdoná pero hoy tengo que terminar a horario porque tengo irme para otro lado- me dice Isabel-. ¿Se te ocurrió cómo lo vas a seguir?
- Sí. Lo voy a empezar de nuevo. Me voy a casa. Lo quiero retomar allá que tengo algunas cosas más.
- Dale, buenísimo. Traelo la próxima clase.

Isabel nos abre la puerta a todos y nos despedimos en la vereda. Le digo a La Rusa que esta vez no voy a ir a su casa porque me quiero quedar pintando. Me tomo un taxi para llegar lo antes posible. Subo el cuadro al taxi tratando de no ensuciar nada porque todavía está húmedo.

Cuando llego a casa la veo a Victoria que está sentada en el escalón de entrada del edificio.
- Te mandé un mensaje. ¿No te llegó? Quise venir a verte. De pronto sentí algo... vos sabés- me dice Victoria. Como siempre, de su discurso encriptado tengo que entenderlo todo.
- ¿Qué sentiste? ¿Que me vas a extrañar?
Entramos al edificio. Victoria sonríe sin decir nada. No espero que conteste. Siempre dice poco, tal vez para no comprometerse con sus palabras, para que ellas también puedan irse cuando haga falta. Lo sé perfectamente, pero no sé cómo cambiar esto, cómo cambiarnos.
- ¿Y ese cuadro todo negro?- me pregunta mientras subimos al ascensor, un poco incómodas por el tamaño del bastidor.
- Es nuevo, pero le falta.
- ¿Pero no le vas a hacer algo en otro color?
- Aunque no lo creas, la profe me dijo que lo pinte de negro.
- Como la canción de los Stones- dice Victoria mientras bajamos del ascensor.
- Sí, algo así.

Abro la puerta del departamento y entramos. Antes de prender la luz siento la respiración de Victoria, a punto de darme un beso. Y apenas apoya su boca sobre la mía, veo en mi mente la imagen exacta de mi sueño. Mi cuadro, oscuro como un pozo.
Negro, como la muerte negra.

27 comentarios:

  1. el texto es genial. toda la historia viene siendo fantástica, de verdad. Pero voy a decir algo estúpido: la última línea me hizo sonar en la mente un tema de la mona...
    ♫ la novia blanca.. que se fracciona gramo a gramo en la balanza de un traficante que no sabe de las almaaaas que van camino hacia la muerte blanca ♫

    si, si, yo se.. perdón.

    ResponderEliminar
  2. DesdEspaña
    Acabo de aterrizar en tu blog. Me gusta como escribes, no he visto como pintas. Me voy hasta enero de este año para ver que cuentas. Te digo algo. Hasta pronto.

    ResponderEliminar
  3. Sol: no esperaba menos de vos. jajaja

    Española: bienvenida!! espero que la pases bien por estos pagos...

    ResponderEliminar
  4. Increíble como siempre. Me encanta esta historia, (aunque extraño un poquito los textos de antes, jaja).
    Besos. (Y gracias)

    ResponderEliminar
  5. Si con tus oleos logras expresarte como con la escritura… me encantaría ver tus pinturas, pero por ahora me conformo con leerte.
    Me gusta mucho como decís las cosas.
    Saludos…

    ResponderEliminar
  6. Para qué te voy a mentir; a veces leo tu blog, y a veces no. Es que a veces simplemente le doy una mirada rápida a la entrada y si no me tinca, no me tinca nomás. Me pasó eso cuando vi que esta era la quinta parte de un relato y tendría que leer las otras 4. Pero cuando llegué al primer relato y empecé a leer las primeras palabras para ver qué tanto me tincaba leerte, no pude parar y no me di cuenta cuando ya estaba aquí escribiendote y esperando la continuación.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  7. Claro... o Hasta la Victoria nunca...

    ResponderEliminar
  8. Silvina, Silvina, Silvina... Si tengo que describir tu blog en una palabra, sería ¡increíble! Lo amo totalmente, y creo que no hay entrada que no haya leído.
    Mis más sinceros deseos de suerte y éxito te mando desde kilómetros al Norte para tu futuro con Victoria.
    Sos una genia, y que nadie te saque nunca "esa chispita" (haciendo referencia a la entrada de la Profe (con la que me sentí muy identificada, jaja)) que tenés y dejás en cada uno de tus textos.
    ¡Uno y miles de cariños para vos! por más desconocidas que seamos la una de la otra.

    ResponderEliminar
  9. Ay... qué lindo amor me tiraste. Un día ideal para recibir afecto... siempre es absolutamente necesario y bien recibido. Muchas gracias por leerme y por ver en mí esa chispita.
    Un abrazo grande!!

    ResponderEliminar
  10. Hola, ya leí.
    De enero hasta ahora ¡cuánto drama Tortóla! Quiero que me digas qué cosas te alegran la vida antes de irme al 2010.
    No entiendo bien algunas expresiones cuando te pones "castiza". Tus textos rebozan hormonas pero no te nublan las neuronas, bien por tí! Nos leemos.

    ResponderEliminar
  11. Jajaja... Española, tenés que saber que muchas cosas son ficciones, aunque para no romper el encanto, no diré cuáles. De todas maneras, aunque ficción, siempre están movidas por emociones humanas y reales. Cuanto más atrás te vayas en el tiempo, vas a ver que hay más textos humorísticos. No perdí el humor (al menos no en la vida real), pero profundicé la narrativa. Supongo que algunas expresiones típicamente argentinas, o al menos típicamente porteñas, harán que te pierdas. Cualquier cosa me avisás y te las traduzco en lenguaje neutro. jajaja.
    Un abrazo!

    ResponderEliminar
  12. Hola Tortóla
    Ya había entendido que parte de lo que escribes es ficción. No zoy tonta, zabez?(Drew Barrymore a E.T.)
    Bueno, he leido un poco los comienzos del 2010 y, cosas que te gustan: viajarcogerenamorarteescribircogerverlavidadesdetodoslosanguloscoger... ¡como a todo quisqui anyway!
    Entré en febrero y me mareé. Había leído otras clasificaciones de tortas pero... ¡¡¡Cuantos casilleros!!! tengo elementos de casi todos, menos chonga (imagino que significa vistosa, guapa) ¿qué cosa es paki? me suena a pakistaní de Pakistán.
    Me voy a los orígenes. Me lo estoy pasando teta! Ya te contaré porteña, ¿Por dónde queda eso?
    Te devuelvo el abrazo.

    ResponderEliminar
  13. En realidad estás un poco perdida...
    Chonga es la torta que es, digamos, masculina.
    Y paki les decimos acá a las heterosexuales... no sé porqué... ya estaba instalado el término cuando entré en este mundo.
    Me vas a tener que decir cómo les dicen allá. Lucía Etxebarria no me enseñó suficiente...

    ResponderEliminar
  14. Dear, más que perdida estoy armarizada, en el armario vamos! Pero tan ricamente, oiga!. No socializo con colectivos LGBT. Nunca, en toda mi vida, he sido sectaria ni militante. Esto no obsta para que reconozca en toda su valía la lucha que han llevado para ser reconocidos como ciudadanos de pleno derecho.

    Acá chonga viene a ser la camionera, (con uso y abuso de lenguaje soez) marimacho, pero ya te digo desconozco muchos términos.
    Bye bye.

    ResponderEliminar
  15. Paki: heterosexual.

    En los años 20 o 30 estaba bien visto que los artistas fueran bisexuales, y los "paquidermos" (de ahí Paki), eran los anticuados heterosexuales.

    Por cierto, bastante discriminatorio hacia los heterosexuales, ¿no?

    ResponderEliminar
  16. Se puede estar enamorada de un blog? Porque si es así me pasa con este.

    ResponderEliminar
  17. Agustina, mejor no pudiste describir lo que a muchas nos pasa con este blog!

    Gracias Sil por tu arte!

    Abrazo!

    ResponderEliminar
  18. Hasta la Victoria nunca, qué risa Tortódroma.

    Se terminó la temporada de House, Game of Thrones y The office así que esta nueva modalidad me viene bastannte bien para reemplazar mis instintos seriales (además es mucho más limpito que salir a descuartizar gente, no?)
    Besotes!

    ResponderEliminar
  19. no se ustedes, pero victoria ya me hincho los huevos, tiene mas ganas de quedarse con ella que yo!

    ResponderEliminar
  20. Luego de tiempo sin pasar. Exquisito.
    Sole.-

    ResponderEliminar
  21. Hoy la tuve en la oreja todo el dia, y me acorde de este post.
    Un beso

    http://www.youtube.com/watch?v=5dPuUxbejFU

    ResponderEliminar
  22. http://www.youtube.com/watch?v=1RxnzSi4nss

    :)

    ResponderEliminar
  23. muy bien gisela. gracias por esto. lo quiero mucho a este señor.

    ResponderEliminar